Markus Schinwald, Animal Work

Versión en ESPAÑOL a continuación del inglés.

Austrian artist Markus Schinwald (Salzburg, Austria, 1973) is known for his fascination with the human body, an interest which has materialized, so far, in portraits and prosthesis (or portraits with prosthesis), architectural installations, and films in which automaton-like people compose and decompose themselves.

In his hands, the Baroque church of Veronicas (Murcia, Spain) has become a peculiar portrait gallery. Theatrically, the central apse of the church is framed by red velvet curtains, but instead of the main altar there is a glass case enclosing a series of tiny, beautiful, innocent-looking chameleons doing their thing: walking slowly through a structure devised by Schinwald and patiently changing their skin.

Surrounding this space, along the walls of the nave, a series of engravings show 19th century individuals devoured by their clothes. Their garments seem to have experienced a process of incontrollable self-growth, an extreme metamorphosis, which has ended up entirely hiding their subjects. The rich fabric of a sleeve expands itself to the shoulders and head; the collar of a coat climbs up, to envelop, like a cocoon, the face of the beholder; lush shawls, hats, and hairdos, seem to conspire against their owners reproducing themselves in order to possess their identity.

Or maybe not. Maybe this hypertrophy is the sitters’ will, a mere strategy of survival, like that of the chameleons. However, in contrast with the animals’ fresh, selfless going by, the portraits share a deep sense of uneasiness. They look like [paradoxically] quiet fits of hysteria: trauma and the repressed represented by the individuals’ clothes instead of by their bodies.

Upon this already dark atmosphere builds yet another level, which might overburden the show with furthermore gloom, decadence, and meaning: A room located on the right of the nave, which can only be seen through narrow glass windows. It contains 19th century style furniture covered by sand and a tv screen showing the video piece Dictio Pii (2001), which presents several emotionless people, deformed by prosthesis, inhabiting an old hotel. The sand of the installation is traversed by a number of turtles. This space could be read the trauma’s primal scenario, the Ur-moment triggering all events thereafter, a place in the subconscious waiting to be unearthed.

As in other occasions, Schinwald deals with history, identity, and the uncanny. As in other occasions, too, he digitally manipulates 19th century original materials in order to construct his own images.  The show brings to mind not only Freud, but also Chronnenberg’s obsession with the body and prosthesis becoming alive; or David Lynch’s lifeless characters; or Barbara Bloom’s impeccable reconstruction of historical spaces…

Baroque as the church it occupies, Schinwald’s exhibition succeeds in creating a intriguing narrative, a stage-like space with multiple cultural references and minute details. Maybe The Fall of the House of Usher with chameleons.

Sala Verónicas, Murcia (Spain), February, 5 – July, 31, 2012
http://www.laconservera.org

Markus Schinwald (Salzburgo, Austria, 1973) es conocido por su fascinación por el cuerpo humano, un interés que se ha materializado, hasta ahora, en retratos y prótesis (o retratos con prótesis), instalaciones arquitectónicas, y películas donde personas con aspecto de autómata se componen y descomponen.

En sus manos, la iglesia barroca de Verónicas (Murcia) se transforma en una peculiar galería de retratos. Teatralmente, el ábside central queda enmarcado por cortinas de terciopelo rojo. En lugar del altar mayor, se halla una vitrina que encierra, entre otros,   unos diminutos y tiernísimos camaleones haciendo lo que suelen: avanzar lentamente a lo largo de una estructura diseñada por Schinwald y cambiar con paciencia de color.

Rodeando este espacio, a lo largo de las paredes de la nave, una serie de grabados del siglo XIX muestran retratos de personas que han sido devoradas por su ropa. Sus vestidos parecen haber experimentado un proceso de crecimiento incontrolado, una metamorfosis extrema que ha terminado por ocultar por completo a sus dueños. La suntuosa tela de una manga se expande por hombros y rostro; el cuello de un abrigo se despliega hasta amortajar al retratado: chales, sombreros y peinados parecen conspirar contra sus dueños reproduciéndose y poseyendo, así, sus identidades.

O quizás no. Quizás esta hipertrofia depende de los retratados y es una simple estrategia de supervivencia, como la de los camaleones. Sin embargo, en contraste con el despreocupado discurrir de estos últimos, los retratos transmiten una profunda sensación de inquietud. Parecen reflejar silenciosos ataques de histeria: el trauma y lo reprimido que toma posesión de la ropa y no del cuerpo.

Sobre esta ya oscura atmósfera se construye un nivel más que quizás recarga la exposición de tristeza, decadencia y significado: una habitación situada a la izquierda de la nave que sólo puede verse a través de estrechas ventanas. Contiene un escenario compuesto por muebles cubiertos de arena y una pantalla con el vídeo de Schinwald Dictio Pii (2001), que muestra los habitantes de un desvencijado hotel, impasibles y dotados de extrañas y complicadas prótesis. Este espacio podría leerse como la escena primigenia, el momento-Ur que provoca todo acontecimiento posterior, un lugar del subconsciente a la espera de ser desenterrado.

Como en otras ocasiones, Schinwald aborda la historia, la identidad y lo extraño (unheimlich). También como en otras ocasiones, manipula digitalmente materiales originales para construir sus propias imágenes. La exposición trae a la memoria no sólo a Freud sino también a Chronnenberg y su obsesión por el cuerpo y las prótesis; o a David  Lynch y sus personajes carentes de vida y emociones; o las impecables reconstrucciones históricas de Barbara Bloom…

Barroca, como la iglesia que ocupa, la obra de Schinwald logra crear una narración enigmática, un escenario lleno de referencias culturales y múltiples detalles. ¿Quizás La caída de la Casa Usher con camaleones?


Sala Verónicas, Murcia (Spain), 5 de febrero-31 de julio, 2012
http://www.laconservera.org

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2 comentarios to “Markus Schinwald, Animal Work”

  1. I feel sorry for the chameleons, but then I guess they are also entitled to work as metaphors. Unfortunately I will miss the show.

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